La estenosis aórtica es una enfermedad debilitante típica y, una vez que aparece la sintomatología, afecta gravemente a la esperanza de vida1

A pesar de ello, existen muchos pacientes a los que no se les diagnostica la enfermedad o a los que, tras ser diagnosticados, no se les deriva inmediatamente con el objeto de iniciar un tratamiento. Siga leyendo para conocer más información sobre las características demográficas y los efectos de la estenosis aórtica, y la importante función que puede desempeñar usted en su detección, su diagnóstico y su tratamiento.

Una de cada ocho personas de más de 75 años sufre estenosis aórtica2

La estenosis aórtica es la valvulopatía más habitual e importante entre las personas ancianas, de manera que genera intervenciones tanto en Europa como en Norteamérica, y su prevalencia sigue aumentando debido al envejecimiento de la población3.

La prevalencia de la estenosis aórtica aumenta con la edad y es mucho más frecuente entre la población anciana (mayores de 65 años). Los estudios epidemiológicos revelan que la prevalencia de la estenosis aórtica entre los pacientes mayores de 75 años asciende a uno de cada ocho2.

Las actividades normales del día a día suelen verse limitadas debido a la estenosis aórtica4

Los pacientes con estenosis aórtica grave a menudo presentan síntomas que suponen una limitación para sus actividades cotidianas habituales4. Sin embargo, en un principio muchos pacientes pueden parecer asintomáticos, ya que suelen adaptar su estilo de vida para reducir al mínimo los efectos de los síntomas. Las pruebas de esfuerzo pueden ayudar a detectar los síntomas en hasta un 37 % de los pacientes con estenosis aórtica grave5.

Es posible que los pacientes no notifiquen sus síntomas

El primer paso para tratar la estenosis aórtica es detectarla. Es posible que muchos pacientes no hablen de los síntomas que padecen al haberse acostumbrado a contrarrestarlos. ¿Ha sufrido el paciente síntomas específicos, como disnea de esfuerzo, síncope cardíaco o angina de pecho? Plantear preguntas a los pacientes y conversar con ellos atentamente puede aportar pistas esenciales para detectar la estenosis aórtica.

La esperanza de vida de los pacientes con estenosis aórtica grave se ve notablemente reducida si no se trata1

Aunque los pacientes pueden vivir con una estenosis aórtica asintomática durante muchos años, una vez que aparecen los síntomas de la enfermedad, es necesario tratarla de manera urgente.

En cuanto aparecen los síntomas descritos anteriormente, la esperanza de vida del paciente se ve seriamente afectada1. En ausencia de reemplazo valvular aórtico, los índices de supervivencia de los pacientes con estenosis aórtica grave son reducidos, tan solo un 50 % a los 2 años y un 20 % 5 años después de la aparición de los síntomas6.

A pesar de que el tratamiento puede mejorar la supervivencia, la mayoría de los pacientes con estenosis aórtica grave no reciben tratamiento4, 7-12

Pese a la mala evolución de los pacientes con estenosis aórtica sintomática grave que no reciben tratamiento y a las grandes repercusiones que conlleva para su calidad de vida, un alto porcentaje de los pacientes no reciben tratamiento. Se han realizado varios estudios al respecto, los cuales indican que al menos el 40 % de los pacientes, y quizás incluso hasta un 60 % de ellos, no se someten al reemplazo valvular aórtico4, 7–12. Muchos de estos pacientes con estenosis aórtica grave sin tratar también podrían mejorar tanto su calidad como su esperanza de vida gracias al reemplazo valvular aórtico13.

Los médicos de cabecera desempeñan un papel fundamental a la hora de remitirle a los pacientes para que pueda emitir su diagnóstico: ayúdeles a saber cuándo deben auscultar, sospechar y derivar a los pacientes.

Con el fin de contribuir al diagnóstico de la estenosis aórtica, Edwards Lifesciences ha elaborado un recurso específico para los médicos de cabecera

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